Estrategia Financiera, Jim Rickards

Los mercados finalmente se despiertan

By On marzo 20,17

Fui el primero en advertir que la Fed subiría las tasas. Ahora soy el primero que dice que el boom de la bolsa se terminó.


Estuve advirtiendo a mis lectores desde diciembre que la Fed iba a subir las tasas el 15 de marzo.

Era casi el único que lo sostenía en su momento, mientras los mercados asignaban solo un 25% de probabilidades a la suba. Los analistas de Wall Street coincidían en que la Fed iba a encarecer el costo del crédito, pero sostenían que el ciclo de subas comenzaría en junio, no en marzo.

Las expectativas del mercado no se alinearon con la realidad de la Reserva Federal hasta hace pocas semanas, cuando la posibilidad de una suba pasó de 30% a 90% en cuatro ruedas bursátiles.

Finalmente, las expectativas se cumplieron y Yellen anunció que la tasa de interés para los fondos federales subía un cuarto de punto, a entre 0,75 y 1,0%.

La Fed consiguió lo que quería. Está desesperada por subir las tasas de interés antes de que llegue la próxima recesión (así pueden recortarlas nuevamente), y aprovechará cada oportunidad para hacerlo.

Pero como dije en otras oportunidades, la Fed sube las tasas en momentos de debilidad. Pronto podría tener que revertir su política de normalización.

Mi perspectiva es que la Reserva Federal subirá las tasas 0,25% en cada una de las próximas reuniones (junio, septiembre, diciembre y marzo) hasta 2019 a menos que uno de estos tres eventos ocurran: un crash bursátil, la pérdida de puestos de trabajo, o la deflación.

Pero por el momento, el mercado está subiendo, la creación de empleo es fuerte y la inflación apenas está apareciendo. Así que ningún obstáculo está a la vista.

Sin embargo, el crecimiento está siendo financiado con deuda, que ya alcanza proporciones épicas. Mucho dinero se imprimió desde 2007, pero la deuda se expandió a pasos mucho más acelerados. La burbuja de la deuda se repite a nivel personal, corporativo y estatal.

Si la burbuja se pincha, las cosas se van a poner feas.

En una crisis de liquidez, los inversores que piensan que tienen “dinero” (en la forma de acciones, bonos, bienes raíces, etc.) de repente se dan cuenta que esas inversiones no son dinero, sino activos.

Cuando los inversores, todos al mismo tiempo, venden sus activos para hacerse del dinero, los mercados colapsan y el pánico se alimenta de sí mismo.

La pregunta, entonces, es: ¿qué podría desatar ese pánico?

En un sistema altamente apalancado, la respuesta es: no mucho. Podría ser cualquier cosa: una  quiebra bancaria, un acuerdo internacional fallido, un mal titular en los medios, un conflicto geopolítico, un desastre natural…

La crisis de las hipotecas subprime fue el catalizador de la Gran Recesión de 2007-2008, que se extendió a nivel global. El jueves negro, el 24 de octubre de 1929, la caída brusca de la bolsa dio inicio a la más prolongada Depresión de la historia de los Estados Unidos.

El problema no es el catalizador, sino la inestabilidad producida por el elevado e insostenible apalancamiento del sistema.

Además, las señales que llegan del mercado de bonos son contradictorias con los mercados de acciones, que han mostrado la racha de nuevos máximos consecutivos más larga desde 1987.

La bolsa apuesta a un mayor crecimiento, mientras que los bonos señalan que habrá un enfriamiento. El problema es que el mercado de bonos ha tenido mucha más precisión a la hora de predecir los quiebres en las tendencias económicas. El reciente rally de los bonos indica que el mercado de acciones está listo para una corrección.

Muchos creen que el oro es el último activo seguro que existe. Y la inestabilidad intrínseca del sistema, más la cercanía de un posible estallido, han hecho que vuelva a crecer la atención sobre el oro.

Este parece un buen momento para salirse de las acciones, incrementar las tenencias de efectivo y comprar algo de oro si todavía no tienes todo lo que deseas. El metal precioso enfrenta algunos vientos en contra en el corto plazo, pero los precios de hoy son un excelente punto de entrada. El oro sí es un refugio seguro.

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